No es amigo quien ríe mis risas, sino quien l...
Una vez soñamos los dos que no nos conocíamos...
El hombre que tiene que mendigar amor es el m...
Déjame sólo un poco de mí mismo para que pued...
Reservamos a los muertos la inmortalidad de l...
Aunque le arranques los pétalos, no podrás el...
El bien puede resistir derrotas; el ma...
El que se ocupa demasiado en hacer el bien no...
Los hombres son crueles, pero el hombre es ...
El hombre es un niño: su poder es el poder de...
El entendimiento agudo, pero sin grandeza, pi...
Si cerráis la puerta a todos los errores, inc...
La vida es la constante sorpresa de ver que e...
Si yo perdiera mi fe en ti, me moriría. Yo sé...
¿Y por qué has de esconderte? ¡Con lo que se ...
No hay más que una historia: la historia del ...
¿Dónde vives? Pregunta el posible al imposibl...
Las lágrimas de la tierra son las que hacen d...
No es tarea fácil dirigir a hombres; empujarl...
Todo tiene límites. Sólo nuestra puerilidad e...
Cuando mi voz calle con la muerte, mi canción...
Tu risa, mujer, es la música de la fuente de ...
Sed como el árbol del sándalo, que perfuma ha...
Engarza en oro las alas del pájaro y nunca má...
La patria no es la tierra, los hombres que la...
¡Gracias, Señor, porque no soy rueda del pode...
Para llegar al momento de toda realización es...
Dios espera hasta que el hombre se hace de nu...
Si te dignas guardarme a tu lado en el camino...
Hemos sido llamados al concierto de este mund...
No es vencido sino el que cree s...
A quien dices el secreto das tu libe...
Del pecado, lo peor es la perseveran...
Nadie es tan viejo que no pueda vivir un año ...
La mitad está hecha cuando tienen buen princi...
Jamás el esfuerzo desayuda a la fort...
Es mejor el uso de las riquezas que la posesi...
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