El más poderoso hechizo para ser amado es ...
El primer paso de la ignorancia es presumir d...
No hay peor sordo que el que no puede oír; pe...
Cada uno muestra lo que es en los amigos que ...
Obró mucho el que nada dejó para mañan...
¿Cuál puede ser una vida que comienza entre l...
Más vale un grano de cordura que arrobas de s...
Ciencia sin seso, locura do...
Donde acaba el deseo comienza el t...
A los veinte años un hombre es un pavo real; ...
Hay mucho que saber, y es poco el vivir, y no...
No hay en el mundo señorío como la libertad d...
Visto un león, están vistos todos, pero visto...
La fortuna se cansa de llevar siempre a un mi...
Para prevenidos no hay acas...
La confianza es madre del descu...
El no y el sí son breves de decir pero piden ...
Saber y saberlo demostrar es valer dos v...
Sólo vive el que sab...
Son los ímpetus de las pasiones deslizadores ...
Todo lo que realmente nos pertenece es el tie...
Pon un gramo de audacia en todo lo que h...
Quien no tiene enemigos, tampoco suele tener ...
Saber olvidar, más es dicha que a...
Señal de tener gastada la fama propia es cuid...
Muchas veces nace la enfermedad del mism...
No es necio el que hace la necedad, sino el q...
Lo bien dicho se dice pre...
Lo bueno, si breve, dos veces bu...
Lo único que realmente nos pertenece es el ti...
La muerte para los jóvenes es naufragio y par...
La queja trae descrédit...
La retentiva es el sello de la capac...
Hase de hablar como en testamento, que a meno...
Hemos de proceder de tal manera que no nos so...
La costumbre disminuye la admiración, y una m...
El que confía sus secretos a otro hombre se h...
En la boca del viejo todo lo bueno fue, y tod...
Errar es humano, pero más lo es culpar de ell...
Es desgracia habitual en los ineptos la de en...
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