Hay pocos lazos de amistad tan fuertes que no...
En materia de arte no importa el modo, sino l...
El silencio del envidioso es el mejor elogio ...
Cuando, desde el tren descubramos una ciudad ...
El fin práctico de la civilización consiste e...
Los débiles sucumben, no por ser débiles sino...
Si cuando discutes se alegra demasiado la gal...
Razonar y convencer, ¡qué difícil, largo y tr...
Digan lo que digan los ricos, los viciosos y ...
¿No tienes enemigos? ¿Es que jamás dijiste la...
No perdones a tus hijos, servidores y amigos ...
La gloria es como la mujer codiciada, la segu...
¿Para qué guerrean los hombres? Para adquirir...
Aseméjese el honor a la pintura del pastel, q...
O se tienen muchas ideas o pocos amigos, o mu...
Nos desdeñamos u odiamos porque no nos compre...
Hay tres clases de ingratos: los que olvidan ...
De todas las reacciones posibles ante una inj...
¡Felicísimo país el nuestro, en donde la casa...
Los grandes laboriosos son los que han aprend...
Sólo el médico y el dramaturgo gozan del raro...
Me preguntas si soy misántropo. ¿No ves que s...
Como hay talentos refinados por el estudio, h...
Muchas de las celebridades oratorias, al vers...
Los débiles sucumben, no por ser débiles, sin...
Casi todos los males de los pueblos e individ...
La mujer tiene para la enfermedad una enterez...
El hombre, un ser social con inteligencia, ex...
Quien desee firmemente poseer talento, acabar...
La verdad es un ácido corrosivo que salpica c...
Casi todos los médicos tienen sus enfermedade...
Un hombre ha de mantener su amistad en contin...
Un periódico consta siempre del mismo número ...
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