La boca de otro, no la tuya, sea la que te ...
Hay gentes que se muestran encantadas por ten...
Quién ahorra el palo, no quiere al h...
No jactes de cosa que has de hacer el día de ...
Quien guarda su boca, guarda su ...
El alma saciada desprecia el rayo de ...
La caída de aquel que peca por su lengua, es ...
El corazón del insensato pública, en voz alta...
Quien halla a una mujer buena, halla un gran ...
La paciencia es, en el hombre, el testimonio ...
La prudencia de un hombre se conoce por su pa...
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